Criar niñas seguras: por qué la comodidad también construye autoestima
Cuando pensamos en autoestima, muchas veces imaginamos charlas profundas, frases motivadoras o grandes enseñanzas. Pero en la infancia, la seguridad se construye también en los detalles más simples: en cómo se mueven, cómo juegan y cómo se sienten en su propio cuerpo.
Las niñas seguras no nacen de la exigencia, sino del permiso. Permiso para correr, saltar, ensuciarse, probar, equivocarse y volver a intentar.
El cuerpo como casa, no como problema
Desde muy chicas, las niñas empiezan a recibir mensajes sobre cómo “deberían” verse o comportarse. A veces son sutiles, otras no tanto. Por eso es tan importante que su cuerpo sea un lugar cómodo, un espacio propio donde sentirse a salvo.
Cuando una prenda aprieta, molesta o limita el movimiento, no solo incomoda físicamente: también condiciona la forma en que se relacionan con su cuerpo. En cambio, cuando pueden moverse libres, sin estar pendientes de acomodarse o taparse, aparece algo fundamental: la confianza.
Jugar sin pensar, moverse sin miedo
El juego es una de las herramientas más poderosas para construir autoestima. Jugar sin reglas rígidas, sin miradas adultas constantes, sin correcciones innecesarias.
Una niña que puede correr sin miedo a caerse, que se tira al piso sin preocuparse por cómo se ve, que se mete al agua sin sentirse observada, es una niña que está aprendiendo algo enorme: que su cuerpo es capaz.
Y esa sensación queda.
Acompañar sin exigir
Criar niñas seguras no significa empujarlas a “animarse” a todo, sino acompañarlas a su ritmo. Escuchar cuando algo no les gusta, validar cuando sienten vergüenza, y celebrar cuando se animan solas.
La seguridad no se impone. Se construye.
Pequeños gestos que hacen una gran diferencia
A veces la autoestima se fortalece en cosas muy simples:
-
Elegir ropa cómoda, suave y que permita moverse.
-
Respetar sus gustos, aunque no siempre coincidan con los nuestros.
-
Dejar que jueguen sin estar corrigiendo todo el tiempo.
-
Recordarles que su valor no está en cómo se ven, sino en quiénes son.
Criar niñas seguras es un proceso diario, imperfecto y real. No se trata de hacerlo “perfecto”, sino de crear un entorno donde puedan crecer sintiéndose libres, cómodas y queridas.
Porque una niña que se siente cómoda en su cuerpo, crece confiando en sí misma.
